—¡Hazlo más fuerte! ¡Más duro, por favor!
—¿Estás completamente segura?
Kathy gemía y gritaba descontroladamente bajo el cuerpo del CEO.
—¡Haaah! ¡Sí! ¡Está bien!—subió la mano para acariciar el rostro de su esposo —. ¡Rápido! ¡Hazlo más rápido! ¡Por favor!
Easen siguió las instrucciones de su esposa y aceleró el ritmo de sus estocadas. Si la esposa lo pedía, eran órdenes para él.
Estampó sus labios contra los de ella, sin dejar de mover sus caderas a un ritmo brutal y sin compasión.
—Haah—kathy