Las semanas pasaron volando, ya se cumplió un mes de casada pero casi nunca veía a su esposo. Salía muy temprano en la madrugada y venía muy tarde en la noche.
Intentó varias veces esperarlo para darle su buenas noches, pero no lo consiguió, ya que se quedó dormida una y otra vez. Decidió comunicarse por notas.
Dejaba las buenas noches en una nota adhesiva y él también le daba los buenos días en la nota, pegada al refrigerador. Hubo un acuerdo tácito entre ambos en dónde Kathy preparaba la cen