Óscar solo tenía en su cabeza poseer a esa mujer. Tenerla cerca y convivir junto a ella lo mantenía nervioso, ni siquiera él mismo sabía cómo podía resistir tanto. Él entró al baño y le pasó la esponja, pero ella simplemente tomó la bata y se marchó, dejándolo solo. Esto provocó un gran desorden en la cabeza de Óscar, y entendió bastante bien cómo debía manejarse, así que tomó el baño, se vistió y la encontró en la cocina preparando la cena.
—Debes prepararla solo para ti, yo ahora voy de salid