El amor.
Daniel no se detuvo y al día siguiente, a primera hora en la mañana abordó un avión y se reencontró con Sabrina. Sus miradas se encontraron y ella no logró controlar las lágrimas, pues pensaba que no sería posible volver a verlo jamás y allí estaba, esperando ser recibido. Ella, sin seguir pensándolo, corrió y lo besó mientras las lágrimas seguían cayendo sin control.
—Espera, espera... ¿Por qué estás triste? Hoy es día de estar feliz.
—No. No deberías de estar aquí. Yo...
—Tú eres el motivo po