Ansiedades.
April en su desesperación le marcó a Sarah y unos minutos después se encontraron en la mansión. En cuanto Sarah la vio se asustó mucho, pues ella estaba exaltada y su rostro estaba pálido.
—Debes calmarte amiga, sabías desde el principio que podías correr este riesgo.
—Soy una estúpida. En cuanto lo vi, lo único que deseaba era lanzarme en sus brazos y decirle lo que verdaderamente siento, decirle que tendremos un bebé y que podemos formar una familia. No entiendo qué me pasa. Está, no soy yo.