Óscar permaneció toda la tarde esperando una respuesta de Daniel, cada segundo transcurría muy lento, él no sabía cómo llamar a sus emociones, no sabía cómo podía controlarla y esto lo tenía alterado. ¿Qué estaba sintiendo? ¿Por qué esa necesidad de verla? Las preguntas se acumulaban, seguían creciendo y despertando incomodidades infinitas, ya que no tenía ninguna respuesta. Como en ese momento no tenía a su hermano quién era su amigo y la persona que lo sabía escuchar, tomó su auto y visitó a