Capítulo 28 No volveré contigo ni a tu empresa
Eleonor sintió que todo a su alrededor se paralizó. Las personas que iban y venían se hicieron invisible a sus ojos. No escucho ningún ruido. Lo miro fijamente, con sus ojos grandes y asustados.
Él le sonrió. Sin poder evitarlo, a ella le pareció arrebatadora su sonrisa. La vida fue injusta cuando le dio a este hombre tanto atractivo.
—No te asustes. Cuando te asustas o estás triste, tus ojos se parecen a los de Bambi. ¿Lo recuerdas, el venadito d