••Narra Alexander••
Faltaban veinte minutos para aterrizar y Kiara estaba dormida plácidamente en la cama. Había logrado quedarse dormida desde la primera hora de vuelo, lo cual me pareció impresionante ya que su cuerpo temblaba frenéticamente apenas vio el jet. Aunque también era entendible, porque anoche no durmió casi nada. Se estuvo moviendo en la cama toda la noche, como si tuviera parásitos.
Me acerqué a ella, notando que su vestido se había enrollado descuidadamente en su cintura, de