El continuo sonido del tono de llamada sonaba en el auto dando anticipación a una voz que buscaba escuchar desde el mismo momento en que desapareció.
—¿Daniel? —pregunté con mi estómago en mi garganta al momento en que tomaron el teléfono.
—Sí, hola... En estos momentos el Sr. Cox se encuentra indispuesto —respondió una mujer de edad del otro lado de la línea. Apreté mis puños en frustración.
—¿Segura? ¿Podría decirle que Eloise Bennett le busca? —pedí sin querer rendirme. Parecía extraño que o