Marián rodó la maleta hacia el interior de su nueva habitación prestada. La sentía acogedora, pero el pensamiento en su cabeza impedía que se pusiera cómoda.
-Alberto no me ha dirigido ninguna palabra, solo el saludo en el aeropuerto de la otra cuidad. Ni siquiera me quiso decir donde se hospedaría. ¿Me estará evitando?
Sacó su celular para ver la respuesta de su mensaje.
-‘‘Nos vemos en la oficina de trabajo mañana a las 10 am. Te mando la dirección’’. Movió la cabeza hacia los lados para el