Vir se movió con una velocidad letal, impulsado por el puro reflejo. Antes de que los dedos de Violetta alcanzaran a llevar las pastillas sedantes a su boca, la mano poderosa de Vir ya había arrebatado el frasco y lo lanzó violentamente lejos.
El frasco de vidrio se estrelló contra la pared de concreto del apartamento en Santa Fe y se hizo añicos sobre el piso. Violetta se estremeció con fuerza, la respiración atrapada en su garganta. Al segundo siguiente, su cuerpo ya había sido arrastrado a l