Vir contempló los fragmentos de la pantalla de la tableta en su mano mientras respiraba agitadamente. Sus ojos oscuros y amenazantes se dirigieron hacia Mateo, que permanecía firme frente a él en el corredor del Hospital ABC Santa Fe.
Violetta seguía encerrada en su habitación, distanciándose de él como si fuera una amenaza mortal, y aquello hacía que la atmósfera del hospital resultara cada vez más asfixiante.
—Mateo, ordena a los demás hombres que vigilen a Violetta y se aseguren de que perma