Lis se encontraba en la sala jugando con Aby, ambas ensamblaban una pila de bloques de distintos colores. Sonrió cuando Farah les llevó un par de panecillos que recién acababa de cortar.
Arnulfo se acercó a ella y tomó asiento en la sala, miró a las pequeñas y sonrió.
—Si todo sale bien en dos semanas estaremos de regreso —expresó.
—Me alegra saberlo —ella respondió—, me siento dividida entre mis hijos —manifestó.
—Lo sé, ¿te preocupa algo? —cuestionó.
Farah suspiró profundo.
—Sí, Dalil —mencio