Horas más tarde.
Ernesto revisando unos pendientes desde su computador, en cuanto finalizó lo que estaba haciendo, tomó su móvil y le envió un mensaje a su chica, para solicitarle su permiso de ir a recoger a Aby para que jugara con Lis.
Luego de esperar unos minutos su respuesta, frunció el ceño al no obtenerla, imaginó que estaba ocupada en la clínica, por lo que se puso de pie para ir por un café.
Ernesto escuchó un par de pequeños murmullos, dejó la taza que recién se había servido, sobre