Mundo ficciónIniciar sesiónElla bajó los ojos, asintiendo.
—Para él era peor por mi condición de mujer. Como si eso amenazara su virilidad. Yo admiraba abiertamente lo que él era capaz de hacer con su guitarra, cómo sabía hacer brillar mis canciones. En privado, Martín me decía que admiraba mi capacidad para armar canciones. Es disperso, y le gusta demasiado escucharse a sí mismo tocar, de modo que le resultaba imposible montar la estructura b&







