Mundo ficciónIniciar sesiónAtravesamos Balcarce para no acercarnos siquiera a Mar del Plata, y cruzamos Miramar con las primeras luces del alba empezando a delinear el horizonte, atrás y a la izquierda. Las calles vacías y silenciosas quedaron pronto atrás. Encaramos el tramo final de nuestro camino.
Entonces lo vi, la línea grisácea que intentaba diferenciarse del cielo. No recuerdo de qué veníamos hablando, porque en ese momento todo pareció desaparecer para mí. Todo salvo el mar. Me erguí en el asiento, los o







