Mundo de ficçãoIniciar sessãoStu se incorporó, sus ojos siguiendo a C que se apresuraba de regreso a la sala de ensayo. Aguardó a verla cerrar la puerta a sus espaldas y alzó la mano para interrumpir a Ragolini, que la había soltado a hablar de lo bien que iba la venta de entradas en todo el continente, como si eso no fuera para lo que lo había contratado.
—Disculpa, Mariano, ¿te molestaría traerme una cerveza? —preguntó con suavidad.
—Por supuesto, señor Masterson.
Ragolini se permitió un gesto de s







