Maicol
No sé cómo explicarlo. Esta sensación... este deseo por ella, me consume. Hay algo en Khloe que me desarma por completo. La forma en que camina, la fragilidad detrás de su mirada, su voz… Desde el primer momento, me hechizó. Y lo que siento por ella va más allá del deseo: es una necesidad de cuidarla, de protegerla, de salvarla incluso de sí misma.
—Te llevaré a casa para que descanses —le susurro, mientras le acomodo un mechón de cabello tras la oreja.
—¿Descansar…? Pensé que... descansa