Khloe
¿Qué está pasando…?
Mis párpados pesan como si llevaran horas cerrados, y un dolor agudo me atraviesa la cabeza al intentar abrirlos del todo.
—¿Maicol...? ¿Eres tú...? —musito, con la voz áspera, apenas audible.
—Soy yo, cariño… Estoy aquí. Perdóname —responde él, con un hilo de voz que se quiebra. ¿Está llorando?
Intento incorporarme, pero una punzada me obliga a soltar un quejido.
—Mi... mi cabeza...
—No te esfuerces, tranquila —me dice con suavidad, ayudándome a recostarme mejor.
El c