Capítulo 60. Corazones rotos
Las piernas de Damián se doblan ante las palabras que pronuncia el doctor, se imagina lo peor ya que el rostro del mismo se encuentra compungido y contrariado, el dolor lo orilla a caer de rodillas en el piso con las manos cubriendo su rostro.
— ¡Mi hijo, mi amor! – Mariah lo abraza de rodillas en el piso — doctor – la voz de la mujer se escucha temblorosa — ¿qué ha sucedido, Lea está bien? – sus palabras son más una súplica.
— Como ya le había mencionado: esto es muy difícil de explicarles