Capítulo 28. Nerviosismo e incertidumbre
Lea observa a Damián con las cejas arrugadas, ni siquiera está interesada en saber de que habla ya que está furiosa con él porque no respeta el acuerdo, hasta donde ella sabe tienen un acuerdo y aunque no han discutido las clausulas deduce que por lo menos debe haber un poco de respeto.
— ¡Está bien, lo siento! – expone con gesto disimulado para que Lea no note que se ha puesto en evidencia —. Creo que ya estamos sobre la hora – le sonríe con nerviosismo.
— Claro, vamos – intenta tomarla de l