83.
Gael
El silencio en el apartamento ya no me pesa como antes.
Eso es lo primero que noto mientras camino de un lado a otro frente a la ventana, con el teléfono en la mano y la pantalla apagándose una y otra vez sin que llegue la notificación que, aunque no quiero admitirlo, sigo esperando.
Anabel.
Han pasado cuatro días desde que la llevé a ver el local.
Cuatro días desde que la vi recorrer ese espacio con esa mezcla de incredulidad y miedo, como si no supiera si tocarlo o salir corriendo. Cuatr