78. Es un buen comienzo
Anabel
El aire entre nosotros se queda suspendido en el instante en que pronuncia mi nombre.
—Anabel… —repite, más bajo esta vez, como si temiera romper algo—. Te estaba esperando.
No sé qué decir.
No sé qué hacer.
Porque por primera vez desde todo lo que pasó… no hay rabia inmediata. No hay ese impulso automático de girarme y marcharme. Solo hay nervios. Y algo más. Algo que se parece demasiado a expectativa.
Trago saliva y doy un paso fuera del ascensor.
—Hola… —murmuro.
Es absurdo. Todo lo q