52. Estoy asustada

Anabell

El beso se rompe porque el aire se nos acaba, no porque queramos separarnos.

Mi pecho sube y baja demasiado rápido. Siento sus manos aún firmes en mi cintura, sus dedos extendidos contra mi espalda como si temiera que me desmorone.

O como si temiera que huya.

Mis labios hormiguean. Mi cabeza también.

Dios. Acabo de besarlo.

No un beso fingido.

No uno estratégico.

No uno para las cámaras.

Un beso de verdad.

Levanto la mirada y lo encuentro observándome con una intensidad que me desarma.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP