Recordó cuánto tiempo había vivido entre los Maxwell, rodeado de engaños y manipulaciones. Había tenido que crecer con desconfianza, madurar antes de tiempo. En ese ambiente, la ingenuidad no tenía lugar: uno aprendía o desaparecía.
Pero Rubí era diferente. Ella había crecido en un entorno más estable, sin luchas de poder. Y aun así, su inteligencia natural destacaba. Solo necesitaba que alguien la guiara.
Marcus volvió en sí y le hizo un gesto.
-Ven. Siéntate a mi lado.
Rubí notó la seriedad e