Rubí dijo:
—No es necesario que lo expliques. Solo diles que daré una explicación durante el banquete de bodas. Que tengan un poco de paciencia.
Sabrina asintió:
—Está bien.
Leonardo murmuró:
—Solo ahora encuentro molesto a ese grupo de ancianos obstinados.
Tobias lo fulminó con la mirada y le pidió que no fuera tan descortés. Leonardo entendió la indirecta y guardó silencio.
Después del desayuno, Rubí fue a su habitación a prepararse. Se lavó el cabello y esperó a que viniera el estilista para