Todos sabían que Marcus jamás había escuchado consejos sentimentales, y mucho menos se dejaba influenciar. Su grupo de amigos lo conocía bien, y por eso la curiosidad en sus miradas era tan evidente. Rubí no era cualquiera. Y eso ya era innegable.
Una copa de vino flotaba frente a ella, cortesía de Jasper. Rubí estaba a punto de tomarla cuando una mano la interceptó.
Marcus.
—Ella no bebe —declaró con frialdad, apartando el vaso con una naturalidad autoritaria. Su mirada helada fue directa a Ja