Por alguna razón, sus palabras —al igual que las de Elliot— parecían tener significados ocultos.
Emily e Yvette intercambiaron una mirada. Nadie se atrevió a continuar la conversación. Incluso Rubí se sintió un poco incómoda.
Elliot guardó silencio un momento, frunciendo el ceño como si estuviera pensando en algo. Luego dijo, con tono serio:
—No puedes decir eso. Los sentimientos pueden ser largos, pero también cortos. A veces cambian tanto en una noche, que ya no hay marcha atrás. Además, la p