Rubí recordó de repente lo que Marcus le había dicho la noche anterior.
En ese instante, una voz en su cabeza le trajo una revelación. Se giró con decisión, miró a Sabrina y afirmó con seguridad:
—No lo hará.
Sabrina, sorprendida por la firmeza en la voz de su hija, la observó con asombro.
—¿Por qué estás tan segura de eso? —preguntó, desconcertada.
—Conozco a Marcus —respondió Rubí con convicción—. Especialmente si soy yo quien se lo explica antes de que me lo pregunte. Sé que no se enojará. N