Tomaría tiempo volver a operar con normalidad.
Pero lo más urgente era estabilizar el servicio de reparto, para evitar un colapso total. Si las entregas se detenían, las consecuencias serían graves.
Rubí entendía que debía manejar todo con firmeza y rapidez.
No había margen para errores.
Pensó en alguien.
Justo cuando iba a llamar, su teléfono sonó. Era Marcus.
—¿Leíste las noticias? —preguntó Rubí apenas contestó, sin rodeos.
—Sí —respondió Marcus tras una breve pausa—. Las cosas se están comp