Intentó sonar tranquila, como si solo quisiera confirmar, pero por dentro estaba llena de ansiedad.
Leonardo podía merecer una lección, pero no por parte de Zoey. Si ella lo tenía, todo podía empeorar.
—Sí. Envié a dos hombres a vigilarlo. ¿Zoey se lo llevó? —respondió Marcus con voz despreocupada. Claramente, ya lo sabía.
Rubí frunció el ceño.
—Entonces... ¿lo sabías?
—Sí, ya lo sabía —confirmó Marcus.
—¿Entonces por qué no dijiste nada? ¿No habías prometido que lo protegerías? —preguntó Rubí,