Intentó sonar tranquila, como si solo quisiera confirmar, pero por dentro estaba llena de ansiedad.
Leonardo podía merecer una lección, pero no por parte de Zoey. Si ella lo tenía, todo podía empeorar.
—Sí. Envié a dos hombres a vigilarlo. ¿Zoey se lo llevó? —respondió Marcus con voz despreocupada. Claramente, ya lo sabía.
Rubí frunció el ceño.
—Entonces... ¿lo sabías?
—Sí, ya lo sabía —confirmó Marcus.
—¿Entonces por qué no dijiste nada? ¿No habías prometido que lo protegerías? —preguntó Rubí, ahora visiblemente preocupada.
Marcus suspiró y, con voz más seria, dijo:
—¿Y qué? Perdimos a nuestros hijos por su culpa. Y hasta tú resultaste herida. Leonardo necesita aprender una lección. No te lo dije porque sabía que lo ibas a compadecer. Y también temía que afectara tu descanso y tu recuperación.
Rubí sonrió con amargura.
—Puedo entenderlo, pero... si Zoey se llevó a Leonardo, no sabemos lo que podría hacerle. Leonardo ha sido imprudente, y eso es parte de su culpa. Pero... si estaba ta