Capítulo 116

Rubí frunció el ceño, confundida. Lo miró con desconfianza.

¿Por qué no me culpa? ¿Por qué no pregunta nada sobre la muerte de su madre?

Marcus sonrió suavemente. Acarició su cabeza con dulzura, un gesto que a Rubí siempre le resultaba encantador. Le sonrió con calidez y dijo:

—Si te cuesta decirlo, no te culpo. Hemos pasado por tanto... debería confiar en ti.

Marcus, guapo y sereno, la miraba con una dulzura tan intensa que parecía entender su secreto, pero no quería presionarla. Solo quería que se sintiera segura y amada.

Su voz, su gesto, todo era tan cálido que Rubí sintió un nudo en la garganta.

Él era tan bueno con ella, que la hacía sentir culpable.

Decidió no contarle aún la verdad sobre la muerte de su madre.

En su lugar, le preguntó en voz baja, con los ojos llenos de lágrimas:

—Cariño... ¿por qué eres tan bueno conmigo?

Marcus sonrió, extendió la mano y volvió a acariciarle la cabeza.

—Dijiste que no tenías otra opción. Si tuviste que hacerlo, seguramente estabas agotada. S
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