Todo lo que dijo era verdad.
—Me debes la vida de mi hijo. La familia York le debe dos vidas a la familia Maxwell. En lugar de pensar en cómo resolver esto, prefieres creer en Zoey —continuó Rubí—. Probablemente aún no lo sabes, pero Zoey está planeando atacar a mi padre.
—¿Qué? ¿Cómo... cómo es eso posible? —Ahora Leonardo estaba visiblemente ansioso. No creía en las palabras de Rubí y la miraba como si viera un fantasma.
Rubí rió con frialdad, su tono frío.
—¿Por qué es imposible? Tu padre ya no la cree. Ella planea atacarlo por sí misma y ya ha hecho los preparativos. También se ha puesto en contacto con personas de la familia York que la apoyan en caso de que necesite respaldo adicional. Entiendo... entonces quédate aquí por el resto de tu vida. No pienses en irte nunca.
—Te creo —respondió Leonardo, mirando a Rubí con expresión repentinamente seria—. Si realmente tuvieras malas intenciones, no habrías permitido que papá me enviara comida y me mandara a la residencia Maxwell. En u