Marcus se relajó al escucharla, aunque su tono siguió siendo frío.
—Está bien. Ya que esa es tu postura, puedo confiar. Pero recuerda ceñirte a tus palabras. Incluso si no puedes, si él te hace daño otra vez, yo... ¡lo mataré!
—Entiendo —dijo Rubí y continuó caminando.
Había sufrido un aborto espontáneo menos de tres meses después de su embarazo, pero no se había visto afectada físicamente. Durante esos dos días había recibido los mejores tratamientos médicos y había comido saludablemente. Aunq