El tono de Marcus era tranquilo, frío, casi helado. Nunca antes había sonado tan distante, y Rubí sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.
Mientras escuchaba, Rubí se sintió conmocionada. Las palabras de Marcus resonaron en su mente y provocaron una emoción inexplicable en su corazón. Esa mujer... no era alguien común.
Tobias, por otro lado, parecía haber hecho algo realmente escandaloso. De lo contrario, Marcus no estaría hablando de esa manera.
Rubí, respirando profundamente, giró la cabeza para mirar a Marcus, ahora ansiosa. Parecía que el asunto de hoy no era tan sencillo como había supuesto.
—Entonces, ¿estás tratando de exponer lo que hice en ese entonces? Es cierto que cometí un error, pero me vi obligado a hacerlo —la expresión de Tobias no era de agrado, pero su tono se suavizó al hablar.
Marcus, sin embargo, soltó una risa fría y dijo:
—Porque no tenías otra opción, ¿puedes lastimar a otros? En ese entonces, ¿alguna vez pensaste en el daño que causaste a los demás