Durante los días siguientes, la vida de Rubí fue relativamente tranquila. Cada miembro de la familia estaba ocupado con sus propios asuntos, y no hubo incidentes significativos. No obstante, Zoey continuaba mostrándole sonrisas tensas y forzadas, lo que solo aumentaba las sospechas de Rubí. Además, Leonardo la ignoraba por completo, algo inusual en él.
La familia York, por su parte, se hallaba en plena transición. Tobías se había reunido con los ancianos para anunciar oficialmente el regreso de