Dylan se quedó callado unos segundos, pensativo. Luego respondió con voz seria:
—No quiero. No recuerdo cómo es mamá. Para mí, tú eres mi mamá.
Rubí lo miró sorprendida.
—¿No quieres verla?
—Mami no quiere verme, y tal vez sería un problema para ella —dijo Dylan con una madurez que rompió el corazón de Rubí—. Tengo a papá y te tengo a ti. Eres buena conmigo, y con eso ya soy muy feliz. No necesito a nadie más.
Rubí comprendió que hablaba con total sinceridad.
Si él no quería ver a su madre biol