Sabrina la miró con el ceño fruncido.
—Entonces… ¿sería mejor que yo plantara la duda, para que él mismo decida investigar?
—Exactamente —respondió Rubí, asintiendo—. Una vez que mi padre comience a investigar, la verdad saldrá a la luz. Pero antes de eso, quiero reunirme con él algunas veces.
—¿Reunirte con él? —preguntó Sabrina, sin entender del todo.
Rubí asintió y dijo:
—Sí. Deberías hacer lo que te pedí primero, y luego te contaré más al respecto.
Al ver la expresión segura y decidida de s