Mundo de ficçãoIniciar sessão—Sí —respondió ella.
Intentó contener las emociones, pero las lágrimas se desbordaron como una presa rota, cayendo en oleadas de tristeza y desesperación.
Marcus no pareció sorprendido, pero al mirarla, su mirada se volvió cada vez más sombría. Después de un largo silencio, dejó escapar un suspiro profundo y dijo:
—El niño es mío, así que no puedes llevá






