Rubí asintió y respiró hondo, aliviada. Tras un breve silencio, volvió a preguntar:
—¿Tenemos suficiente personal para manejar las nuevas sucursales?
Dan negó con la cabeza.
—No aún. Si los tuviéramos, ya habríamos abierto.
Rubí reflexionó unos segundos antes de sugerir:
—Entonces haré que el restaurante de la familia Gibson quede directamente bajo nuestra gestión. Su equipo seguirá nuestras instrucciones, y además podemos abrir una suscripción personalizada para ejecutivos y clientes de alto n