La sonrisa de Sherry se volvió un poco más sincera, pues el cumplido de Rubí sonó genuino en lugar de superficial.
—Eso es bueno. Ven a menudo y te daré un descuento, además de porciones más grandes —dijo con amabilidad.
Rubí asintió alegremente y sonrió antes de comentar lo que llevaba tiempo pensando:
—Gracias. Eres tan amable… tu hija debe sentirse muy afortunada.
Apenas escuchó esas palabras, Sherry se quedó inmóvil. La sonrisa en su rostro se endureció un instante, y luego, con una expresi