Capítulo 184

Efectivamente, Dylan no soportó más la angustia en su habitación. Tras dudar unos instantes, guardó en su mochila algunas cosas, se puso una chaqueta gruesa, botas de nieve, guantes y bufanda, y salió sigilosamente por la puerta trasera.

Amelia lo vio atravesar el patio, pero se obligó a guardar silencio. Si lo detenía, su hermano permanecería en prisión para siempre, y sus padres jamás se lo perdonarían.

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