-Claro -asintió Rubí. Se acercó, señaló la hilera de corbatas perfectamente organizadas en la parte superior del armario y preguntó con una sonrisa-: ¿Cuál quieres?
Marcus señaló una roja.
-Esa. Es más alegre. ¿Qué opinas?
-Por supuesto que está bien. Mi esposo es tan guapo que no importa cuál elija, siempre se verá genial -respondió Rubí, riendo.
Marcus asintió. Alzó la mano y acarició la cabeza de Rubí.
-Entonces hazlo rápido.
Rubí tomó la corbata mientras Marcus levantaba el rostro para que