Cuando Daniela salió de la oficina de Gustavo, lo primero que vio fue a Alejandro.
Ya la estaba esperando.
Espalda apoyada contra la pared, mirada fija en el suelo como si intentara perforarlo con los ojos. Desde ese ángulo, parecía demasiado concentrado… como si de alguna manera pudiera escuchar lo que ocurría dentro de la oficina de su abuelo si se enfocaba lo suficiente.
El sonido de la puerta al abrirse lo devolvió a la realidad.
Levantó la mirada de inmediato. Sus ojos encontraron los de e