Daniela no estaba segura de cuánto tiempo había estado dormida, pero cuando la conciencia finalmente comenzó a regresar, lo primero que notó fue que su cuerpo ya no se sentía como si estuviera en llamas.
El calor ardiente que antes se arrastraba bajo su piel había desaparecido. En su lugar, se sentía… más ligera.
No completamente bien, pero más ligera. Como si lo que hubiera estado ardiendo en sus venas finalmente hubiera aflojado su agarre.
Sin embargo, mientras el interior de su cuerpo se sen