Un dolor sordo y punzante latía en la cabeza de Daniela mientras la conciencia regresaba lentamente.
Durante unos segundos, no se movió. El dolor se asentaba pesado detrás de sus ojos, haciendo que cada pequeño pensamiento se sintiera lento y retrasado. Su cuerpo se sentía inusualmente pesado, como si todavía no le perteneciera del todo.
Gimió suavemente e intentó levantar una mano para frotarse la cabeza.
Sin embargo, su brazo no se movió.
La realización llegó un segundo después, mezclada con