Alejandro se quedó inmóvil por un segundo, sus ojos clavándose en los de ella.
¿Debería compensarlo?
La pregunta resonó en su mente, despertando esa peligrosa curiosidad que había pasado meses enterrando bajo control y contención. Excepto que esta vez… no la apartó.
Asintió.
Daniela tragó saliva. Con fuerza.
Ya no había vuelta atrás.
Con cuidado, apartó la pequeña mano de Sebastián de la suya, ignorando el leve sonido de protesta que hizo en su sueño. Sus dedos temblaron ligeramente mientras ap