Alejandro condujo a Daniela escaleras abajo sin decir una palabra más.
Con la anticipación burbujeando en su pecho, ella lo siguió, haciendo todo lo posible por ignorar el nudo que sentía formarse en su estómago.
Ese era justo el tipo de efecto que el nombre de Bruno tenía ahora sobre ella.
Hubo un tiempo en que ese nombre hacía que su estómago revoloteara con mariposas, pero ahora, solo escucharlo era suficiente para oprimirle el pecho y hacerla sentir como si se dirigiera a una sala de audien