Por un segundo, Daniela se queda atónita ante las palabras de Adriel.
La sorpresa se refleja claramente en su rostro y, tomada desprevenida, da instintivamente un paso atrás. El movimiento es sutil, casi inconsciente, pero Adriel lo nota. Al segundo siguiente, su mano se adelanta y envuelve su muñeca, deteniendo su retirada antes de que realmente comience.
“¿Por qué de repente estás huyendo?” pregunta, con una voz baja y suave que se siente demasiado controlada. “¿No querías respuestas?”
Daniel