Afortunadamente, Alejandro estaba justo terminando su llamada cuando Daniela salió del jardín.
En el momento en que lo vio, suavizó su expresión hasta convertirla en algo ligero y forzó una sonrisa.
“¿Terminaste?” preguntó mientras se acercaba.
Él asintió, guardando el teléfono en el bolsillo. “Sí. ¿Viste todo lo que querías? ¿Estás lista para volver a casa?”
Ella asintió sin dudar.
“Mhm, vamos.”
Alejandro le ofreció la mano y ella deslizó la suya en la de él, permitiéndole guiarla hacia el coche.
De forma inconsciente, lanzó una mirada por encima del hombro, dejando que sus ojos se detuvieran en la entrada del jardín mientras las palabras de Adriel se repetían en su mente.
Con un ceño fruncido, las apartó y se dio la vuelta.
༺✦༻
El trayecto de regreso fue silencioso. No incómodo—solo lleno de ese tipo de silencio que se asentaba cómodamente entre ambos.
Daniela observó las luces de la ciudad difuminarse tras la ventana, su reflejo apenas visible en el cristal. Reprodujo fragmentos de