Afortunadamente, Alejandro estaba justo terminando su llamada cuando Daniela salió del jardín.
En el momento en que lo vio, suavizó su expresión hasta convertirla en algo ligero y forzó una sonrisa.
“¿Terminaste?” preguntó mientras se acercaba.
Él asintió, guardando el teléfono en el bolsillo. “Sí. ¿Viste todo lo que querías? ¿Estás lista para volver a casa?”
Ella asintió sin dudar.
“Mhm, vamos.”
Alejandro le ofreció la mano y ella deslizó la suya en la de él, permitiéndole guiarla hacia el coc